abanico de seda natural pintado a mano

Cuando las damas puertorriqueñas del siglo 19 y principios del siglo 20 iban a bailes eran acompañadas por su madre o por otra persona adulta, llamada "la chaperona", para velar su comportamiento. Las chaperonas eran muy celosas por lo que las jóvenes tuvieron que inventarse un medio para poder comunicarse con sus pretendientes sin ser vistas por éstas. Usaban su abanico en diferentes formas para trasmitir los mensajes que deseaban. A continuación, dos versiones de ese misterioso lenguaje: 

La versión ofrecida verbalmente por la cantante Migdalia Batiz:

 

Si la dama se abanica sobre el pecho lentamente, significa: "Soy soltera, no tengo novio"

Si mueve el abanico en movimientos cortos y rápidos sobre su pecho: "Estoy comprometida o tengo novio, sigue tu camino"

Si abre y cierra el abanico y lo pone en su mejilla, le indica al joven: "Me gustas"

Si coloca el abanico en su sien y mira hacia arriba: "Pienso en ti de noche y día"

Si sospecha que su amado le es infiel o lo ve hablando con otra joven, se toca la punta de la nariz con el abanico, indicándole: "Algo no me huele bien"

Si camina impaciente de lado a lado golpeando la palma de su mano con el abanico: "Ten cuidado, cariñito, por ahí viene la chaperona"

Si abre y cierra el abanico y señala hacia el jardín: "Esperame allí mi amor, pronto estaré junto a tí"

Finalmente, si mira al joven sugestivamente cubriéndose la boca con el abanico, significa que le está enviando un beso, y obviamente, el joven sabe que él es el escogido.

 A continuación presentamos la versión presentada en el libro "Memorias del Casino de Mayagüez", tomada ésta a su vez de una reseña publicada en "La Revista Blanca" con el título "El Amor Expresado por medio del Abanico" :

Llevarlo cerrado y suspendido de la mano izquierda (significa): Deseo tener novio.

Llevarlo cerrado y suspendido de la mano derecha: Estoy comprometida.

Abanicarse muy de prisa: Tengo dudas de ti. 

Cerrarlo rápidamente: Habla con mi papá.

Apoyarlo cerrado en el corazón: Te amo con locura.

Apoyarlo cerrado en la frente: Me eres indiferente.

Guardar el abanico cerrado: No salgo hoy de paseo.

Sacarlo del bolsillo: Saldré de casa.

Apoyarlo abierto en los labios: No dudes de mí.

Apoyarlo abierto sobre el corazón: Deseo casarme.

Dar el abanico al novio: Mi corazón es sólo tuyo.

Tomar el abanico del novio: No quiero más amores.

Abierto tapándose parte del rostro: Todo ha concluido entre los dos.

Dejar caer el abanico: Sufro, pero te amo.

Darse golpecitos en la mano izquierda: Me eres simpático.

Mirando con atención el paisaje: Pienso si me conviene.

Darse golpecitos en la mano derecha: Te aborrezco.

 Darse golpecitos en el vestido: Tengo celos de ti.

Apoyarlo cerrado en la mejilla izquierda: Soy toda tuya.

Apoyarlo cerrado en la mejilla derecha: Repara, mi familia vigila.

Hacer como que cuenta las varillas: Deseo hablar contigo.

Jugar con el abanico: Estoy impaciente.

Abierto, tenerlo suspendido al revés: Sin tu amor, prefiero morir.

Com podeu veure, és una manera divertida i molt estudiada de coquetejar en aquell moment.